He vuelto a caer y he perdido la esperanza, se cierne sobre mí de nuevo el basto peso y el amargo precio de mi prisión. La celda vuelve a cerrar su puerta, los barrotes de hierro vuelven a su función y yo… Yo vuelvo a estar dentro. No tengo más que maldecir al destino por haberme separado de mi ángel, que a él le he visto huir y ni un adiós pude articularle porque los presidiarios me han mantenido lo suficientemente ocupada y distraída como para no poder despedirme.
Pena en mi corazón, resentimiento, sufrimiento y dolor por la ausencia, ¿qué será de mí? No puedo ya permanecer con el rosario entre las manos, al borde de la muerte, rezando por la vida y por la esperanza, rezando por la ilusión. No tengo ya la certeza de que el amor vuelva antes de que se agoten mis días, esta vez no, me consumo de nuevo en mi cárcel siendo este mi triste y falso hogar nuevamente.
Y si desvanezco al aire como el humo del tabaco, si me elevo y caigo como lágrima en el mar. Dime, dímelo tú, ¿quién coño me va a salvar?

Eres la persona más melodramática que he conocido. Serán solo unos dias! exagerada! que en esa cárcel no estas sola leñe! repampanos!
ResponEliminahahaha
El relato muy profundo y sentimental, como que llega. Aunque a mi emnso porque se perefectament eporque lo escribes zorrona haha
De tu nueva y más pervertida amiga
Michelle Spirit.