Cayó y recayó mi alma en más de un traspié acabando en lo más hondo de la tristeza, en lo más negro de la profundidad. Pero sigo viva. Comí de mis propias ilusiones, fuente que creí inagotable hasta que vi que mis reservas menguaban con rapidez siendo tanta mi gula de encontrarme feliz en mi cárcel de hierro, en mi celda de desvelo. Reconocí entre sueños y pesadillas mi única verdad para aquel entonces: Iba a morir, iba a ser lento y doloroso, moriría entre la agonía de besos que habían volado, de brazos ausentes, de palabras suicidas, de poetas muertos. Moriría.
Creo recordar no haber mencionado que a escasos palmos de los barrotes de hierro que me mantenían interna dentro del inmenso recipiente había un campo de rosas rojas, el único color que tenía a mi abasto para observarlo hasta la saciedad. Lo confieso, acabé odiando el rojo. Aun así aquella fue mi única salvación allí estando, si no hubiese sido por la tonalidad ondeante de aquellos pétalos posiblemente me hubiese arrancado los ojos para acabar con el suplicio de no ver más allá del negro y dos tonalidades de grises bastante oscuros como para llenarme el corazón. Moriré -me repetía con más frecuencia a cada instante- moriré y habré muerto sola. Esa fue la única música que sonó en mi soledad por más de tres meses.
Crecía en mí el vacío, nació en mí la desesperación, y yo que había sido vana y egoísta ahora me veía perdida en el mundo del nada sin más muda que mis harapos y sin más beber que el de mis lágrimas. Llegué a la conclusión, pues, de lo desdichada que había sido amando al dinero cuando él jamás había tenido corazón para mí pues la fortuna no quiere a nadie y había jugado como si de un muñeco yo me tratase. Los ricos éramos títeres de los billetes, tarde lo vi en el que creí mi lecho de muerte, agarrada con fuerza a las barras, golpeándolas con ímpetu. Fue entonces cuando después de mucho tiempo volvió a mí la realidad a mi mente apartando de ella las infinitas reflexiones que había hecho hasta el momento. Iba a morir –recordé- estaba allí para morir, no para pensar. Paso por mi cabeza incluso la idea de no respirar para acabar con la pesadilla, despertar quizás o abandonarme a los brazos de mi parca personal, de un arcángel negro que bebería de mí hasta dejarme seca de espíritu.
Ocho meses más tarde se dibujaban mis huesos sin dificultades, encima de mis labios se había formado una capa de piel muerta; ahora estaban cortados. Vislumbraba pequeñas luces a ratos que me parecían pasillos al cielo, sentí próxima la hora, noté el frío de un final recorrerme el aura, helarme los pulmones al inspirar. Las rosas, días atrás, habían ido perdiendo el color, adoptaban tonalidades cada vez más apagadas: granate, vino, un granate más oscuro que el primero… Acabaron siendo negras.
Empecé a agonizar, la cabeza me daba vueltas, tosí esputos rojos cada vez más llenos de sangre hasta que esta acabó cayendo como ríos desbocados por las comisuras de mis labios.
Ante mi asombro, como acto reflejo al desvanecimiento de mi cuerpo, la celda se abrió a penas sin chirriar a pesar de que las bisagras estaban viejas y oxidadas. Por mucho que lo hubiese deseado mi vista no podía elevarse más de cinco centímetros del suelo y fue por eso por lo que no pude ver qué o quién había obrado tan milagrosa apertura en el lugar de mi condena. Sentí la calidez de unos labios sobre los míos que presionaban con fuerza como queriendo cesar los torrentes de sangre, y lo consiguieron, unos brazos rodearon mi cuerpo dándome la bienvenida a mi nuevo hogar, escuché lejanos sus susurros tranquilizadores y el batir de unas alas.
Un ángel. Mi ángel.
Mi salvación.
Y para terminar, por si no había experimentado suficiente optimismo en escasos segundos, me embriagó un sentimiento más bello y más profundo, inspirado por el ser que reposaba ahora a mi vera.
Amor puro y verdadero.

Puaj es que no tengo palabras...es tan bonito, y es que siempre se sale de la carcel y te das cuenta de que tu misma influida por tus miedos y errores te has metido dentro. Ahora que eres un angel, ve y ayudame, haz que alguien venag abrir mi puerta.
ResponEliminaMe arrepineto d ehaberte dicho que empezaras a ecribir otra vez.. lo haces de masiaod bien hahaha más que yo segurisimo
tequiero Liza
:)
(LL)